Santi Lomo
Nace en Salamanca (1979) y en su Universidad obtiene la Lic. en ADE. Su niñez y adolescencia transcurren entre Puerto de Béjar y Béjar. Dedica su otro tiempo al
arbitraje de Fútbol-Sala en Extremadura, (sin serlo de nacimiento se siente extremeño).
La Poesía llamó a su puerta por primera vez en una noche de aquel verano
de 2007 en su pueblo, con motivo de un recital de Chinato, a quien considera
su mentor poético y con quien tiene la suerte de compartir paisanaje
y paisaje; ese singular y único paisaje a caballo entre las tierras castellanas
y extremeñas.
Santi también se considera deudor de Ismael Serrano, Robe Iniesta (Extremoduro),
Migue Benítez (Los Delinqüentes); todos ellos poetas, quizás,
un tanto alejados de las técnicas estrictamente literarias, pero que han sido
capaces de acuñar una poesía, cuyos poemas presentan un contenido sometido
a un trasiego humano, callejero y actual, donde confluyen lo de fuera y
lo de dentro. También se nutre de poetas de diversas influencias como Juan
Ramón Jiménez, Miguel Hernández y sobre todo de su admirado Antonio
Machado.
Su poética, va desde la amistad, hasta el amor, pasando por desamores sin
rencores, las relaciones humanas, los conflictos, los valores, los asuntos sociales,
la familia, la actualidad, la ironía, y como no, ese paraíso entre el límite
de Extremadura (a la que también escribe) y el sur de Salamanca; todo
ello en muchas ocasiones bajo el manto de la luna llena, muy recurrente en
su poesía y su verdadera musa.
Santi, que se encontró con el Duende aquella noche de aquel verano de
2007, empezó a tratar con la Poesía con cierto miedo, de puntillas, casi
a escondidas. Pero luego se atrevió a publicar, primero en 2013 con Los
Caminos del duende más tarde, en 2016 con Lunas, veredas y utopías;
compartiendo así sus inquietudes; muchas de ellas autobiográficas, a modo
de narrador protagonista y otras, como narrador testigo.